Efecto Avestruz

Efecto Avestruz
28 marzo, 2017 Luis F. Rodriguez

La teoría de la Justificación de Sistemas nos dice que las decisiones de cambio en una organización están influidas tres tipos de necesidad que presentan las personas que las conforman.

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  1. Las necesidades epistémicas que tenemos de mantener un sentido de certidumbre y estabilidad
  2. Las necesidades existenciales de sentir seguridad y confianza
  3. Y las necesidades relacionales de afiliación a otras personas que forman parte de la realidad misma de cualquier organización empresaria

La “suma” de estas tres tipologías de necesidad socioempresarial, dan lugar a una motivación en los profesionales que les hacen percibir el sistema organizativo vigente en sus empresas como justo, legítimo y beneficioso, y estable, así como les hace sentir el deseo de mantener y proteger el statu quo que cohesiona y hace entendible dicho sistema a través de los comportamientos de los individuos que cada día le dan forma y la trasladan entre colaboradores, proveedores, clientes y Sociedad en general.

Pero debemos saber que la Justificación del Sistema Organizacional vigente en las empresas suele hacer aflorar efectos “positivos a corto plazo” entre los profesionales de la Organización, tales como:

  1. Reducción de la ansiedad
  2. Reducción de la incertidumbre
  3. Reducción del miedo provocado por las amenazas al statu quo de la Organización

Desde Watch&Act sugerimos que las tendencias de Justificación de Sistema pueden tener consecuencias negativas para las actitudes y conductas que favorecen los cambios y transformaciones en las empresas. La tendencia a justificar el Sistema Organizativo vigente puede interferir con una evaluación clara de los aspectos dañinos del statu quo socioeconómico y evitar que una persona llegue a estar descontenta y adoptar medidas para corregir los problemas de competitividad o detener los ciclos de deceleración económica. La sensación subjetiva de seguridad obtenida mediante la participación en la Justificación del Sistema puede dar lugar a ignorar o negar los problemas de la empresa y la prolongación de los comportamientos nocivos.

La clave de nuestro argumento, entonces, es que la motivación de la Justificación del Sistema es un obstáculo importante para lograr cambios favorables en nuestras empresas. Debido a que los problemas de la digitalización que actualmente está sobre la mesa es en muchos sentidos el resultado de nuestras prácticas de actuación global sin estrategias geoestratégicas y las propias instituciones socioeconómicas que van muy por detrás de las actuaciones empresariales, para reconocer este tipo de problemas hay que admitir que el statu quo no puede ser totalmente legítimo o beneficioso. Tal admisión contradice directamente las necesidades del y tendencias de Justificación del Sistema.

Por tanto, cuanta más gente está motivada para defender y reforzar el sistema existente, más probable es que se nieguen los problemas que dichos cambios requieren, en la medida que desafían la legitimidad del sistema, así como su estabilidad (es decir, la sostenibilidad).

En definitiva, para muchas personas reconocer y abordar los problemas del medio ambiente parece ser una amenaza para los cimientos mismos del statu quo social, económico y político. Cuando el sistema social se ve amenazado por una fuente externa, como un ataque militar en el extranjero o un atentado terrorista, la necesidad de justificar el sistema en general se manifiesta en términos de una mayor atención y compromiso para derrotar a la fuente de la amenaza.

Por el contrario, la amenaza de destrucción del medio ambiente es el resultado de la situación actual misma, las prácticas de nuestro sistema socio-económico han provocado la crisis actual, y por tanto constituyen una amenaza que es interna a nuestro sistema vigente. Hacer frente a este tipo de amenaza implicará:

  • Reconocer las deficiencias del sistema actual y las prácticas establecidas
  • La aceptación de la responsabilidad, tanto sistémica e individual del estado actual del medio ambiente
  • Reconocer que la situación debe cambiar si queremos evitar un desastre ecológico, y con ello, empresarial, aunque el primero es muy posible que “no los vivamos” por su efecto dilatado en el tiempo.

Como vemos, las personas tienden a defender el sistema o statu quo contra las amenazas propias a través de minimizar o incluso negar los problemas que el presente generará en el futuro, eliminando así la necesidad de hacer preguntas difíciles y de realizar cambios.

Desde la experiencia que Watch&Act acumula en la facilitación de los procesos de transformación en las Organizaciones, es responsabilidad de la propia Compañía el crear las condiciones de incertidumbre voluntaria y proactivamente lanzadas, junto con los síntomas de inseguridad que el contexto económico y social les puede hacer entrever, compensando en paralelo, con acciones orientadas a la supervivencia empresarial y la mejora continua de la empleabilidad, dando con ello, la de arena a la de cal anterior, y con ello, manteniendo un espíritu de activación al cambio mediante el inconformismo sano.

Esperamos hayan servido para introducir perspectivas en este tema tan candente como los cambios que se vislumbran en las empresas en 2016.

¡Muchas gracias!

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