¿Por qué me voy de tu empresa cuándo menos te lo esperas?

¿Por qué me voy de tu empresa cuándo menos te lo esperas?
26 septiembre, 2017 Fran

Después de algunos años en una gran empresa y cuando más posibilidades de carrera tenía, decidió dejar su trabajo.

dejo el trabajo

Era domingo por la tarde, estaba repasando la agenda del lunes, pocos días después de terminar mis vacaciones. Elisa Prone tomaba un café enfrente de mi, mientras leía un email en su Tablet Wolder que contaba la historia de Pablo Tobben, un joven amigo y que siempre nos cuenta que ya lleva tres años en el “Talent pool” de su conocida y reconocida multinacional.

Pablo contaba, que decidió, después de algunos años en esta gran empresa y cuando más  posibilidades de carrera tenía, dejar su trabajo.

Elisa, le preguntó rápidamente por WhatsApp que por qué…

Pablo contestó en apenas unos minutos y le expuso lo que eran, a su juicio, las principales razones:

Tengo poca flexibilidad y la distancia entre Madrid y Málaga no le permite ver a mi chica… si sigo así se la lleva otro…

A Elisa le hizo gracias leer aquel comentario, porque el día anterior también ella había tomado la misma decisión: dejar su actual trabajo.

Yo también me voy

Me acuerdo de la conversación que me contó tuvo con su madre:

-Te entiendo pero no dejes el trabajo sin tener otro. ¿Quieres ser ama de casa después de años de estudios?

Elisa me dijo que no mereció la pena contestarle porque tenían ideas de vida y paradigmas culturales diferentes y ella se hubiera dado de baja si hubiera conseguido o no otro trabajo.

Pregunté a Elisa por sus motivos….

Las razones de Elisa expuso fueron:

1.La distancia que no le permitía ver a su pareja y el tiempo que necesita para llegar a su empresa. Cada fin de semana hacia más o menos 1.000 km para estar con su familia y después de algunos meses empezó a notarse “supercansada”. También la distancia para llegar a su puesto de trabajo (2 horas entre ida y vuelta) y el tráfico que hay en Madrid, en la Carretera de Burgos a cualquier hora, sumaron puntos a este argumento.

larga distancia

2.La poca flexibilidad horaria: es verdad que se podía, previo consentimiento del jefe próximo, hacer la jornada intensiva pero, como profesional, decía saber organizarse y quedarse cuando había trabajo e irse si acababa todo lo que tenía que hacer. Elisa sabía que esta teoría de flexibilidad es utópica en una empresa de grandes dimensiones pero… “-¿por qué no intentar confiar más en los empleados?”
Cada uno de ellos tenía una vida fuera del trabajo y si nosotros, como empleados y personas, no tenemos el tiempo suficiente para dedicárselo a lo que nos apetece (familia, hobbies, estudios, etc.), llegaremos al trabajo siempre con menos energía y nuestro rendimiento bajará con el tiempo.

horario flexible

3.El hecho de NO ver el sol en todo el día: “-mi oficina apenas tiene luz natural”, parece una tontería pero aseguraba que estudiar bien la oficina a nivel arquitectónico podía evitar que muchos empleados se marchasen y que la productividad e innovación fuese más alta. Elisa ama la naturaleza y el sol y el hecho de entrar en la oficina cuando todavía estaba oscuro y salir cuando el sol ya no estaba, influía sobre su humor, su productividad y su propia salud.

oficina sin luz

4.No era el trabajo de sus sueños y tampoco el trabajo que se imaginaba. Estaba convencida que “los seleccionadores” eran simples vendedores ocultos de la empresa y como tales debían vender la vacante. Elisa pensaba que era muy difícil que en un proceso de selección te dijeran los “los puntos de mejora” de la empresa y del puesto en sí.

sueños rotos

-De una parte se puede entender, aunque estoy convencida que decir la verdad y decir los pro y contras al candidato sea necesario para que pueda tomar una decisión afín a su ser. Cuando empecé, creía que el trabajo iba a ser diferente y en realidad las tareas que desarrollaba eran muy mecánicas y administrativas, o sea que, para mí, era un puesto de trabajo que una persona que conozca idiomas y tenga un grado de estudio medio puede desarrollar.

Elisa podía haber decidido quedarse, trabajar bien y esperar una promoción pero la paciencia no es no es su fuerte. Hubiera tenido que esperar años haciendo un trabajo que no le llenaba y ¿esperando una promoción no cierta? Muchos contestarían que sí, sobretodo sus padres. Pero Elisa, no.

Después de una mala experiencia, entendió que la vida se podía acabar en dos segundos y que en aquel momento era ya demasiado tarde para los resentimientos. Así que NO quería esperar algo que vendría, sino levantarse cada día feliz y satisfecha de ir al trabajo, utilizar sus competencias y habilidades para pensar y plantear proyectos y soluciones y NO para repetir un proceso automático que no se puede cambiar. Elisa quería poder hablar, escuchar y comunicarse.

– Quería simplemente ser mi misma y aportar algo creativo allí a donde fuese.

5.No admiraba a sus jefes. Es verdad, los empleados se escapan, no de la empresa, sino de sus jefes. En el caso de Elisa, no puedo decir que me contase que tenía problemas con sus jefes. Al contrario, frecuentemente Elisa hablaba acercan de que sus jefes la trataban muy bien y que confiaban en ella. Pero no eran los jefes que ella pensaba como líderes, que en momentos de dificultad “remaban” juntos con sus equipos y que sabían trasmitir seguridad y aportar valor a cada miembro de su equipo. Por ello, es verdad que Elisa no podía incluirlos entre las personas que admiraba y de los que pensaba… ¡son unos cracks!

jefe odioso

Elisa ya sabía que era difícil encontrar en el propio entorno profesional gente así, aunque seguía creyendo en las fábulas y seguía creyendo que eso podía llegar a ser posible. Al mismo tiempo Elisa creía que la mayoría de las empresas están fallando en la planificación de las promociones.

Según su experiencia en el mundo profesional, Elisa me contaba que se daba perfecta cuenta que el sistema estándar consistía en promocionar a buenos técnicos, que por mala suerte (no siempre) no tenían las habilidades y competencias necesarias, o simplemente no tenían el tiempo suficiente para desarrollarlas, ¡para ser un líder y llevar un equipo! Resultado: pierden un buen técnico, “ganan” un jefe mediocre y desmotivan al equipo.

 

 

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