¿Es hora de diversificar el negocio para conseguir beneficios?

Crecer y expandirse son los propósitos innatos de las empresas. En ocasiones, ampliar el área de actuación en el mercado, es la solución para descubrir otras vías de desarrollo corporativo.

Permanecer estático es de los peores errores que puede cometer un empresario. Pero si es cierto, que reformular un plan de negocio inicial, no puede ser de forma esporádica, es necesario analizar previamente los factores que intervienen y trazar un plan específico entorno a las necesidades y condiciones la organización.

¿Cómo se inicia un plan de búsqueda de nuevos nichos de mercado?

Para alcanzar una potencial visión comercial financiar nuevas infraestructuras y materias primas relacionadas con la nueva oportunidad de negocio es una vía para ello. La inversión propia es el modelo de diversificación más seguida, aunque su coste es más caro que el resto, esta concede una total independencia a la empresa diversificadora

En el caso de las empresas con mayor volumen financiero, buscan diversificación el negocio con la compra de compañías de menor tamaño, pero del mismo sector o una actividad complementaria. En esta adquisición se aprovecha las infraestructuras y la experiencia acumulada previa existente, y posibilita una pluralización real del capital, a pesar de si se produce o no una fusión de marcas.

Las oportunidades de restructuración corporativa en función de la actividad comercial se segmentan en diversificación relacionada y no relacionada. El objetivo de la diversificación relacionada es combinar actividades que mantengan algún tipo de relación, no solo en actividad si no en tecnológica, venta o producción. Esta operación trata de localizar mejores resultados al unirse, de los que se puedan obtener por separado. Se llega a esta opción cuándo se han detectado oportunidades de negocio en su respectivo mercado, por esta razón es necesario analizar la competencia directa  para saber qué formas hay de optimizar la estrategia empresarial.

En cambio, la diversificación no relacionada supone una apuesta por actividades y/o servicios sin ninguna vinculación con lo que se plantea en el proyecto empresarial inicial, pero en los que se ha encontrado un estímulo con buenas oportunidades de mercado.

La diversificación no relacionada, no obstante, supone un riesgo mayor pese a que las compañías que lo llevan a cabo, normalmente, cuentan con recursos suficientes para hacer frente a los posibles riesgos.

Si estas planteándote reestructurar alguna línea de tu negocio, tienes que tener en cuenta las estrategias y saber cómo y en qué productos o servicios conviene aplicarlas.

      • Estrategia Horizontal: Cuando la empresa cambia el formato de los productos/servicios, pero no su enfoque. Es decir, se mantiene la relación del entorno comercial habitual.
      • Estrategia Vertical: Cuando la empresa incorpora a su cadena productiva, servicios que previamente encargaba a terceros.
      • Estrategia Concéntrica: Cuando la empresa amplia nuevos productos o servicios a una línea ya existente, como por ejemplo una línea de bebidas que incluye light, zero, con limón etc.
      • Estrategia Conglomerada: Cuando la empresa incluye nuevos productos/servicios, pero sin relación con los actuales una marca de deporte representan productos cosméticos.

La competitividad de los mercados y la sobreexplotación de éstas, produce la necesidad de expansión empresarial. Diversificar en una amplía variedad de opciones, puede reducir el riesgo de fracaso financiero, prevalerse de recursos y utilizar las oportunidades de inversión en los momentos precisos.

¿Es hora de diversificar el negocio? La respuesta es sí, siempre que se apliquen bien las estrategias anteriores. No hay que irse muy lejos para ver los éxitos de la diversificación empresarial, piensa en el origen de los productos o servicios que utilizamos en nuestro día a día.

No Comments

Post A Comment