Tipos de jefes que te puedes encontrar durante tu vida laboral

Todo tipo de actividades que tenga un empleado a lo largo de su estancia en una empresa forma parte del Employee Experience (EX). El tipo de jefe que podemos encontrarnos durante nuestra vida laboral, describe y forja también, las percepciones en el employee journey o trayectoria del empleado. Las organizaciones deben conectar e interactuar con los empleados para saber cómo es el ambiente organizacional y cómo puede ser mejorado.  

El compromiso y la motivación de los empleados en una empresa aumenta cuando los jefes ajustan los trabajos de sus empleados, de acuerdo con su talento y fortalezas. Este método supone una estrategia dirigida a retener talento y disminuir la rotación de la empresa.

En muchos casos, la organización de una compañía y la facilidad con la que se trabaja, está determinado por el tipo de jefe y el liderazgo que ponga en marcha. Para definirlos nos podemos basar en varias categorías y por el modo en el que se relaciona con el resto de trabajadores.

Desde la perspectiva de un empleado, ¿Qué características debe de tener un buen jefe?

No podemos determinar con exactitud los tipos de jefes que nos podemos encontrar en nuestra vida laboral, pero lo que si es cierto es que hay rasgos que los identifican,  independiente del modelo de liderazgo que utilicen para fomentar la productividad. Lo que, si podemos valorar, es la línea que pueden seguir los líderes según las preferencias organizacionales tenga el responsable.  

El Conservador/tradicionalista: Los líderes que siguen estas líneas para llevar una organización, se caracterizan por ser personas autoritarias y rígidas, con un gran conocimiento del sector en el que trabajan y cuenta con una amplia red de contactos. Puede que no dominen en su totalidad las nuevas tecnologías y se han resistido, hasta ahora, a su implementación total en los procedimientos de la compañía, pero saben definir los objetivos y estrategias de sus equipos, potenciando y desarrollando el talento de sus colaboradores.

Democrático y participativo: Estos líderes ejercen relaciones menos jerárquicas y más orientadas a las relaciones personales, son asertivos cercanos y buscan consenso y participación en la toma de decisiones de la empresa junto a sus trabajadores. Escuchan a su equipo, fomentan la autogestión de sus trabajadores y buscan que los miembros de su organización se sientan valorados en la realización de sus funciones.

A nivel de productividad, no solo se basan en los resultados finales, favorecen el feedback constante, gracias a la iniciativa y el consenso mutuo. Son buenos en gestión de conflictos y están sensibilizados con la conciliación familiar.

Individualistas y versátiles: Este estilo de liderazgo está orientado a los líderes más jóvenes. Son ambiciosos, dinámicos y el trabajo en equipo está entre sus pilares organizacionales. y viven inmersos en el mundo digital.

Delegan responsabilidades en personas con suficiente experiencia para sacar adelante un proyecto. Son tolerantes y tiene gran capacidad de adaptación, lo que les hace jefes y trabajadores más creativos a la hora de dar soluciones y con un mayor compromiso social. Pueden carecer de experiencia para gestionar equipos con trabajadores más senior, sobre todo, si son de otras generaciones algo más tradicionalistas.

Hay líderes que no cumplen con las claves que un jefe directo debe tener para gestionar sus equipos y generar compromiso. Los jefes que se involucran en cada uno de los procesos para controlar todos los detalles pueden causar conflictos entre los responsables y los colaboradores, aumentando la tensión en el contexto laboral. Por otro lado, la figura de un líder ausente, que disfruta de los privilegios y recompensas de un rol de mando, pero ignora a su equipo tampoco genera una satisfacción laboral.

Hay líderes que no cumplen con las claves que un jefe directo debe tener para gestionar sus equipos y generar compromiso. Los jefes que se involucran en cada uno de los procesos para controlar todos los detalles pueden causar conflictos entre los responsables y los colaboradores, aumentando la tensión en el contexto laboral. Por otro lado, la figura de un líder ausente, que disfruta de los privilegios y recompensas de un rol de mando, pero ignora a su equipo tampoco genera una satisfacción laboral.

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