22 Jul La tecnología permite flexibilizar el trabajo y la vida familiar… o no
¿Flexibilizar el trabajo con la tecnología? Veremos. Te levantas a tu hora habitual y activas tu rutina diaria: ducha, desayuno, ropa, y a la marcha.
Desafortunadamente, cuando sales de tu casa, ves que el día no acompaña. Frío, lluvia, viento, oscuridad… todo a la vez. ¡Cualquiera sale de casa así!
La tecnología nos permite trabajar desde casa sin poner en aprieto la productividad
Por suerte, sabes que esto no supone un problema. Tienes el mail de la empresa en tu smartphone, tienes todos los documentos del proyecto en el que estás trabajando en la nube y, la reunión de seguimiento con tu jefe la puedes hacer por videoconferencia sin ningún problema. Hoy trabajas desde casa. ¡Qué alivio!
Esta situación, que es impensable hace algunos años, es más que habitual en la actualidad. La tecnología permite flexibilizar el trabajo hasta tal punto, que una persona puede, ante cualquier imprevisto, decidir quedarse en casa sin perder capacidad de producción. Fantástico, ¿no? Libertad para elegir cuándo es mejor la oficina, posibilidad de consultar el correo electrónico en cualquier momento, y la seguridad de tener todo tu trabajo siempre accesible.
La esclavitud inconsciente es uno de los peligros asociados a las nuevas tecnologías
Lo cierto es que al «flexibilizar el trabajo», la tecnología tiene otra lectura, en mi opinión, mucho más interesante. Resulta que esta disponibilidad total supone, lejos de libertad para el trabajador, , su esclavitud inconsciente.
“Mírate el dossier cuando llegues a casa y lo comentamos mañana, lo he subido a la nube.”
“¿Te vas? Te acabo de escribir un mail con lo que hemos hablado, mañana lo comentamos.”
“Vi que habías actualizado la propuesta anoche, me gusta mucho más ahora.”

Es un avance inequívoco que la productividad laboral no esté confinada en una oficina. Pero, al mismo tiempo, obliga al trabajador a tomar consciencia de que no va a abandonar su trabajo únicamente con salir de la oficina. Desconectar del trabajo supone tomar la acción de desactivar notificaciones, desvincular los equipos personales y, por supuesto, eliminar la cuenta de correo electrónico del trabajo del smartphone. Pero… “¿y si…?”
La tecnología tiene un efecto cegador además de flexibilizar el trabajo, y no solo en el ámbito profesional
La tecnología nos permite estar siempre conectados con todo nuestro entorno, y eso engancha. Pero las constantes alertas y notificaciones que recibimos, acaban por hacernos perder control de aquello a lo que queremos dedicar nuestro tiempo y atención.

La tecnología tiene un efecto cegador, no sólo en el ámbito profesional, que impide ver más allá del aumento en la productividad, accesibilidad, conectividad, etc. Tomar consciencia de la dependencia que crea, y actuar en consecuencia, supone dar un paso atrás muy, muy complicado. Quien no da este paso, va más rápido que tú: conoce los avances en tiempo real, tiene mejor tiempo de respuesta, optimiza al máximo su tiempo, etc.
Pero, ¿qué pesa más: ser 100% productivo en nuestro tiempo, abarcando todo lo posible, o avanzar paso a paso, controlando nuestro foco de atención?
Ignacio Díaz de Argandoña
Transformación desde la Innovación
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