05 Ago Cómo potenciar el bienestar de los trabajadores en plena fatiga pandémica
Uno de los principales problemas que se han desarrollado ante la adversidad no resuelta por la COVID – 19 es la denominada fatiga pandémica. Y es que, desde el punto de vista de las organizaciones, la fatiga pandémica ha supuesto un incremento de absentismo laboral y bajas por enfermedad. Las empresas necesitan anteponerse a los efectos de la fatiga pandémica y lo principal es conocer el problema, evaluar el impacto que está teniendo en los trabajadores, potenciar el bienestar de los trabajadores y, en función de los datos, tomar decisiones para poder aliviarlas.
Cuantas personas están siendo afectadas con la fatiga pandémica
El centro de investigaciones Sociológicas Español (CIS) realizó un estudio sobre los efectos de la pandemia de covid – 19 en la población española. Los resultados reflejaron que mínimo un 75% de la población está afectándole este estado de ánimo. De igual manera la OMS está realizando una ronda de encuestas con el objetivo de dar seguimiento al comportamiento y las actitudes de la población española ante la pandemia. En la quinta ronda realizada en marzo de 2021, se le preguntó a la población sobre su nivel de fatiga pandémica, datos que se expresan en el siguiente gráfico:

DATOS EXTRAÍDOS DE COSMO – SPAIN
La fatiga pandémica refleja un aumento sustancial en todos los aspectos mostrados en la gráfica anterior, siendo mayor el aumento en el siguiente punto: “estoy perdiendo las ganas de luchar contra la COVID-19”. No obstante, las afirmaciones con mayor porcentaje de menciones es el siguiente: “estoy cansado de los debates sobre la COVID-19” y “estoy harto de oír hablar de COVID-19”.
“Best practices” para potenciar el bienestar de los trabajadores y reducir la fatiga pandémica
Las empresas que definen protocolos para mitigar la fatiga en su personal hacen que estos desarrollen resiliencia a la fatiga y aumentan el vínculo emocional con la empresa. Ya que el trabajador siente que la empresa es capaz de proporcionarle un entorno saludable.
Algunas “best practices” que ya están llevando a cabo numerosas organizaciones y están teniendo buenos resultados son:
Proveer recursos de apoyo y asistencia emocional de fácil acceso. Organizar charlas con todo el equipo en las que se pueda hablar de una manera abierta para identificar emociones e ir trabajando juntos para encontrar soluciones.
Reservar un espacio de tiempo para llevar a cabo reuniones en las que no se hable sobre trabajo, como una manera de desconexión digital y para fomentar el contacto social entre compañeros. Aunque algunas se tengan que llevar a cabo de manera virtual.
Ejercicios de motivación a través de feedbacks. Se trata de comunicar y reconocer logros a través de chats corporativos y redes sociales. De esta manera, aumenta la motivación del trabajador, aumenta la energía y mejora el estado de ánimo.
No Comments